Diseño visual en eLearning: 7 principios para optimizar la experiencia del estudiante

Diseño visual en eLearning: 7 principios para optimizar la experiencia del estudiante


Por: Yahaira Torres Rivera, Ed.D.


Catedrática Auxiliar
Especialista en eLearning
26 de septiembre de 2026


Un estudio reciente identifica siete principios de diseño visual que pueden ayudar a crear cursos online más claros, coherentes, accesibles y fáciles de navegar.


Cuando diseñamos un curso en línea, tomamos muchas decisiones visuales, aunque no siempre las reconozcamos como parte del diseño instruccional. 


  • Elegimos colores. 
  • Organizamos información. 
  • Decidimos qué colocar primero en una pantalla. 
  • Creamos encabezados. 
  • Seleccionamos imágenes. 
  • Dividimos contenidos. 
  • Añadimos iconos, videos, infografías o actividades interactivas. 


Pero, ¿esas decisiones responden simplemente a cómo queremos que se vea el curso o tienen una intención relacionada con el aprendizaje? Un estudio reciente de Isabella Du Preez (2026) ayuda a responder esta pregunta. 


La investigadora entrevistó a nueve diseñadores instruccionales experimentados de cuatro instituciones de educación superior de Sudáfrica para conocer qué principios consideran importantes cuando diseñan visualmente materiales de aprendizaje online. El resultado es interesante porque los participantes no concibieron el diseño visual únicamente desde la estética.


Identificaron siete aspectos que conectan directamente con la experiencia de aprendizaje: apariencia y estilo visual, consistencia y estructura lógica, multimedia, segmentación, señalización, preparación previa y accesibilidad e inclusión. Entre ellos, la apariencia y estilo visual, la cohesión y el flujo lógico, y la señalización fueron los que recibieron mayor énfasis. En otras palabras, el diseño visual comienza preguntándonos: “¿Cómo puedo presentar esta información para que al estudiante le resulte más fácil comprenderla, procesarla y navegarla?”


1. Apariencia y estilo visual (Look and feel): la apariencia sí importa, pero no solo por estética


El principio que los diseñadores instruccionales participantes identificaron con mayor fuerza fue el look and feel del material. Aquí entran elementos como: el color, la tipografía, la consistencia visual, el branding y la apariencia general del curso. Pero la apariencia y estilo visual no significa llenar una pantalla de colores, efectos o elementos gráficos. Todo lo contrario.


Los participantes defendieron decisiones visuales moderadas y consistentes. La selección de colores debe tener sentido; las tipografías tienen que favorecer la legibilidad; y la identidad visual debería mantenerse de forma coherente a lo largo de la experiencia. 


Esto importa porque el estudiante comienza a construir patrones. Si los módulos mantienen una lógica visual similar, no tiene que aprender nuevamente cómo funciona cada sección. Y hay otro elemento que muchas veces olvidamos: la apariencia también comunica calidad.


Un curso desorganizado, inconsistente o visualmente improvisado puede transmitir una experiencia muy distinta de otro en el que existe una estructura visual claramente planificada.


2. Consistencia y estructura lógica: que el estudiante no tenga que descifrar el curso


Otro de los principios que más destacaron los participantes fue la consistencia. Uno de ellos utilizó una expresión muy gráfica para explicar qué debería evitarse en un curso: que el contenido se perciba como un conjunto desorganizado de elementos, sin una estructura visual clara ni una lógica fácil de seguir.


Otro hablaba de mantener la misma “receta” durante el programa. Y me parece una excelente forma de explicarlo. Imaginemos que en un módulo los objetivos aparecen al comienzo, en otro al final y en otro no sabemos dónde están. En una unidad las actividades aparecen en botones azules, en otra los mismos botones significan lecturas y en otra encontramos cinco tipos diferentes de iconos. El estudiante termina utilizando parte de su esfuerzo en descubrir cómo funciona el curso.  


Un buen diseño debería reducir esa necesidad. La organización de las páginas, la jerarquía de los contenidos y la secuencia visual deben ayudar al estudiante a responder fácilmente tres preguntas:


  • ¿Dónde estoy?
  • ¿Qué es importante aquí?
  • ¿Qué tengo que hacer después?


Este principio ya aparecía en trabajos anteriores sobre diseño visual inclusivo. Cordell y Gomis (2015), por ejemplo, explican cómo utilizar la distribución visual, el color, la navegación y la jerarquía para que el estudiante pueda concentrarse en los conceptos sin tener que invertir esfuerzo adicional en descubrir cómo utilizar el entorno.


3. Multimedia: colocar una imagen no significa aplicar el principio multimedia


Uno de los hallazgos del estudio de Du Preez tiene que ver con el uso de imágenes. Los participantes reconocieron el valor de combinar palabras con representaciones visuales mediante videos, infografías, animaciones, simulaciones y actividades interactivas. Pero también fueron muy claros en que el recurso visual tiene que cumplir una función.


Uno de los participantes advirtió sobre el uso de elementos visuales meramente decorativos, como animaciones o gráficos llamativos que solo buscan captar la atención. Otro señaló que, antes de incluir una imagen, debemos preguntarnos si cumple una función clara y si realmente aporta valor al aprendizaje. Y esta distinción es fundamental en eLearning porque una imagen puede representar un concepto, mostrar relaciones; explicar un proceso; dirigir la atención; servir como ejemplo; ayudar a recordar información. Pero también puede convertirse en ruido visual. 


El hecho de que podamos crear una ilustración espectacular con IA en segundos no significa que debamos incluirla. La facilidad tecnológica no elimina la necesidad de tomar buenas decisiones de diseño.


4. Segmentación: dividir también es diseñar


Pensemos en dos pantallas. En la primera encontramos ocho párrafos extensos, una imagen, un video y tres enlaces. En la segunda encontramos la misma información distribuida en pequeñas secciones, con encabezados claros, suficiente espacio y una secuencia fácil de seguir. El contenido podría ser exactamente el mismo. La experiencia no lo es.


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El principio de segmentación plantea precisamente que la información compleja debe presentarse en unidades manejables en lugar de una corriente continua de contenido. Los diseñadores entrevistados por Du Preez hablaron directamente de chunking, es decir, dividir la información en partes más pequeñas. 


Cordell y Gomis llegaron a una conclusión similar cuando desarrollaron el recurso online Beyond Plagiarism en la University of Michigan. El material original era extenso y predominantemente textual, por lo que lo reorganizaron mediante encabezados, jerarquías y páginas separadas por conceptos. Según las autoras, esa segmentación facilitó la comprensión, redujo el exceso de información en las pantallas y produjo una estructura más consistente. No estamos “cortando el texto para que se vea mejor”. Estamos estructurando la información para facilitar su procesamiento.


5. Señalización: el diseño debe decirle al estudiante dónde mirar


Este principio me parece esencial para cualquier persona que diseñe cursos en línea. La señalización consiste en utilizar recursos visuales para dirigir la atención hacia aquello que verdaderamente importa. Puede hacerse mediante: encabezados, negritas, flechas, iconos, cambios de tamaño, organización espacial o determinados usos del color.


Pero aquí hay una paradoja. Si resaltamos todo, dejamos de resaltar. Cinco colores intensos, múltiples estilos tipográficos, numerosos iconos y demasiadas cajas compitiendo en una misma pantalla no producen jerarquía. Producen ruido. El estudiante debería poder mirar una pantalla y reconocer rápidamente qué información tiene mayor importancia. Por eso la jerarquía visual no es simplemente una regla de diseño gráfico. Es una estrategia para orientar la atención. Du Preez encontró precisamente que la señalización estuvo entre los tres principios que los diseñadores instruccionales consideraron más importantes. 


6. Preparación previa: preparar visualmente antes de enseñar lo complejo


Hay ocasiones en que el problema no está en cómo explicamos un contenido complejo. Está en que comenzamos a explicarlo demasiado pronto. El principio de preparación previa propone presentar antes determinados conceptos, términos, estructuras o relaciones que el estudiante necesitará para comprender lo que viene después. Los participantes del estudio utilizaron estrategias como presentar resultados de aprendizaje, rutas de aprendizaje y diagramas de flujo.


Por ejemplo, antes de introducir un proceso de siete etapas, podríamos mostrar primero una representación sencilla del recorrido completo. Antes de entrar a un módulo complejo, podemos mostrar:


Inicio → Conceptos → Ejemplos → Práctica → Evaluación


Ese pequeño recurso visual ayuda a construir un mapa mental. El estudiante deja de entrar a un espacio desconocido y comienza a comprender cómo se organiza la experiencia.


7. Accesibilidad e inclusión: el diseño visual también puede crear barreras


Otro hallazgo del estudio que considero importante es que la accesibilidad surgió como un principio relevante a partir de las propias entrevistas, aunque no forma parte de los principios originales de Mayer utilizados como marco de análisis. 


Elegir una combinación de colores con poco contraste es una decisión de diseño. Utilizar el color como único medio para diferenciar información también lo es. Seleccionar encabezados únicamente por cómo lucen, sin considerar su estructura semántica, es otra decisión que puede afectar directamente la accesibilidad.


Cordell y Gomis (2015) lo expresan con claridad al señalar que el diseño visual puede fortalecer tanto la accesibilidad como la pedagogía. En su proyecto, las autoras incorporaron una jerarquía visual y estructural clara, segmentaron el contenido, definieron una paleta de colores consistente, organizaron la navegación e incluyeron subtítulos y transcripciones. También evitaron utilizar el color como único recurso para comunicar significado.


Lo más relevante es que estas decisiones no benefician únicamente a los estudiantes con discapacidad. En realidad, mejoran la experiencia de todos, porque facilitan la comprensión, la navegación y el acceso a la información.


Por ejemplo:


  • Una estructura clara facilita identificar y recorrer el contenido.
  • Los encabezados ayudan a localizar información con mayor rapidez.
  • Los subtítulos permiten acceder al contenido en diferentes contextos.
  • Una navegación consistente reduce la confusión.
  • El espacio en blanco ayuda a separar conceptos y mejorar la legibilidad.


Por eso, accesibilidad, usabilidad y diseño visual deberían pensarse de manera integrada desde el inicio del desarrollo del curso, y no como elementos que se revisan únicamente al final.


¿Y qué sabemos sobre el efecto de los recursos multimedia en la experiencia del estudiante?


El estudio de Davis y Frederick (2020) aporta otra perspectiva interesante. Los investigadores analizaron cursos de introducción a la computación educativa en los que participaron 142 estudiantes entre 2016 y 2018; 84 estudiantes de los cursos diseñados de acuerdo con estándares de Quality Matters fueron encuestados sobre sus percepciones. 


Los resultados requieren una lectura cuidadosa. El uso de multimedia no produjo un impacto directo en el desempeño final de los estudiantes, medido mediante la puntuación del curso. Sin embargo, sí tuvo una influencia positiva en cómo los estudiantes percibían su experiencia de aprendizaje online. Los autores también reportaron una reducción de carga cognitiva asociada con el uso de multimedia, operacionalizada a partir del tiempo dentro del LMS.


Este hallazgo es importante porque evita caer en una idea simplista de que añadir multimedia no garantiza automáticamente que el estudiante aprenda más. Pero sí puede transformar cómo experimenta el entorno y cómo interactúa con el contenido cuando está bien diseñada. Ese “cuando” es importante. 


  • Una animación no es pedagógica por ser animada.
  • Un video no es efectivo simplemente porque sustituya un texto.
  • Una infografía no mejora una explicación solo porque tenga colores atractivos.


La intención de diseño sigue siendo fundamental. 


El diseño visual también requiere conocimiento


Una de las conclusiones que me deja este conjunto de investigaciones es que crear recursos visuales nunca había sido tan fácil.


  • Tenemos Canva.
  • Tenemos herramientas de autoría.
  • Tenemos bancos de recursos.
  • Tenemos inteligencia artificial generativa.

Podemos producir imágenes, iconos, diagramas y presentaciones en minutos. 
Pero la disponibilidad de herramientas no necesariamente produce buen diseño. Y probablemente este será uno de los grandes retos de la IA aplicada al eLearning.  Ahora podemos crear más. Eso no significa que debamos colocar más. La verdadera competencia está en decidir:


  • qué recurso necesitamos;
  • para qué lo necesitamos;
  • dónde debe aparecer;
  • qué información debe destacar;
  • qué debemos eliminar;
  • y cómo aseguramos que sea accesible.


Eso requiere criterio. 


Una manera sencilla de revisar el diseño visual de un curso


A partir de los hallazgos de Du Preez, podemos convertir los siete principios en preguntas prácticas:


  1. Apariencia y estilo visual. ¿La apariencia del curso es consistente, profesional y legible?
  2. Cohesión y flujo. ¿El estudiante puede comprender fácilmente cómo está organizado el curso y qué debe hacer después?
  3. Multimedia. ¿Las imágenes, los videos y los recursos interactivos cumplen una función relacionada con el aprendizaje?
  4. Segmentación. ¿La información está organizada en partes suficientemente manejables?
  5. Señalización. ¿La jerarquía visual ayuda a identificar qué información es más importante?
  6. Preparación previa. ¿Preparamos al estudiante antes de presentarle contenidos o procesos complejos?
  7. Accesibilidad e inclusión. ¿Nuestras decisiones visuales reducen barreras o podrían estar creándolas?


Tal vez esa sea una mejor forma de evaluar un curso que simplemente preguntarnos: “¿Se ve bonito?”


Diseñar para que el estudiante no tenga que pensar en el diseño


Cuando el diseño visual funciona, probablemente el estudiante ni siquiera se detiene a analizarlo. No piensa: “Qué buena jerarquía visual tiene esta página”. Simplemente encuentra lo que necesita. 


  • Sabe dónde mirar.
  • Reconoce qué es importante.
  • Comprende cómo avanzar.
  • Puede concentrarse en aprender.


Y esa es precisamente la diferencia entre utilizar elementos visuales para decorar un curso y diseñar visualmente una experiencia de aprendizaje.


Referencias:


Cordell, S. A., & Gomis, M. (2015). Looks matter: The impact of visual and inclusive design on usability, accessibility, and online learning. In Creating Sustainable Community: ACRL 2015 Conference Proceedings (pp. 489–496). Association of College and Research Libraries. Digital Commons


Davis, T., & Frederick, T. V. (2020). The impact of multimedia in course design on students’ performance and online learning experience: A pilot study of an introductory educational computing course. Online Learning, 24(3), 147–162. https://doi.org/10.24059/olj.v24i3.2069 Online Learning Consortium


Du Preez, I. (2026). Key visual design principles for online learning material: Insights from South African instructional designers. Cogent Education, 13(1), Article 2657128. https://doi.org/10.1080/2331186X.2026.2657128


Foto de Yahaira Torres de frente vistiendo una camisa azul

Dra. Yahaira Torres Rivera

Catedrática Auxiliar y Directora de Educación a Distancia, en el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico. Cuenta con más de 22 años experiencia en el sector educativo. Como docente cuenta con experiencia en las disciplinas de diseño instruccional, educación a distancia, diseño gráfico, pedagogía, andragogía, Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), aprendizaje activo, entre otros temas. Ofrece servicios de asesoría a empresas e instituciones educativas sobre temas relacionados a la creación de cursos y academias Online. Cuenta con un Doctorado en Educación, con especialidad en Currículo y Enseñanza, subespecialidad en Tecnologías del aprendizaje, enfocado en Educación a Distancia. También, una maestría en Artes del Diseño Gráfico Digital. Además, ha completado exitosamente otras certificaciones profesionales sobre Enseñanza en Línea, Neuroeducación, Fundamentos de Gerencia de Proyectos, Quality Matters, entre otras.

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