¿Cómo diseñar cursos eLearning desde una mirada neuroeducativa?

Neuroeducación + eLearning Cómo diseñar mejores experiencias de aprendizaje


Por: Yahaira Torres Rivera, Ed.D.

Catedrática Auxiliar
Especialista en eLearning
5 de septiembre de 2026


¿Qué características debería tener un curso eLearning para favorecer mejores condiciones para el aprendizaje? ENEPID propone 11 dimensiones y 74 indicadores que pueden convertirse en una interesante herramienta para analizar y mejorar el diseño instruccional de cursos en línea.


Cuando hablamos de neuroeducación aplicada al eLearning, es fácil caer en ideas demasiado simplificadas, por ejemplo, que el cerebro solo puede atender durante determinada cantidad de minutos, que cada estudiante tiene un “estilo de aprendizaje” específico o que basta con incorporar imágenes, colores y videos para lograr mejores resultados. Pero, la realidad es mucho más compleja.


Diseñar experiencias de aprendizaje compatibles con lo que conocemos sobre atención, memoria, emoción, autorregulación y procesamiento cognitivo requiere mucho más que añadir elementos llamativos a un curso. En este contexto resulta particularmente interesante la Escala Neuroeducativa para la Planeación y la Intervención Didáctica (ENEPID), desarrollada por Díaz-Cabriales (2023).


El instrumento propone analizar la práctica educativa desde 11 dimensiones y 74 indicadores, integrando aspectos relacionados con atención, curiosidad, Diseño Universal para el Aprendizaje, emociones, funciones ejecutivas, memoria, evaluación y planificación.


Aunque ENEPID no fue diseñada específicamente para cursos en línea, muchos de sus criterios pueden ofrecer un punto de partida interesante para reflexionar sobre una pregunta que considero especialmente relevante para quienes trabajamos en diseño instruccional: ¿Qué características debería tener un curso eLearning para favorecer mejores condiciones para el aprendizaje?


De la neuroeducación al diseño instruccional


Uno de los aspectos más valiosos de ENEPID es que no reduce el aprendizaje a una sola variable. No plantea, por ejemplo, que todo dependa de captar la atención del estudiante, generar emociones o utilizar determinado recurso tecnológico. Por el contrario, propone una mirada mucho más amplia en la que intervienen diferentes procesos relacionados entre sí.


Al adaptar sus principios al eLearning, podemos convertirlos en preguntas bastante concretas sobre el diseño de nuestros cursos.


 1. Atención: ¿el estudiante sabe dónde debe mirar? En un curso en línea, competir por la atención del estudiante puede ser particularmente complejo. Tiene notificaciones, mensajes, pestañas abiertas, redes sociales y múltiples estímulos fuera del entorno educativo. Por eso, el diseño debe ayudar a dirigir la atención hacia aquello que realmente importa.


Algunas preguntas que podemos hacernos son:


  • ¿Existe una jerarquía visual clara?
  • ¿El estudiante puede identificar rápidamente conceptos, instrucciones y acciones importantes?
  • ¿Los videos y recursos multimedia destacan la información esencial?
  • ¿El contenido está organizado sin elementos visuales que distraigan?


La atención no depende únicamente del estudiante. El diseño también puede facilitarla o dificultarla.


2. Curiosidad: ¿le damos razones para querer aprender? Muchos cursos comienzan exactamente igual: “En este módulo estudiaremos…”. Después aparece una lista de objetivos y comienza inmediatamente la exposición del contenido. Pero antes de enseñar algo, también podemos provocar curiosidad.


Por ejemplo:


  • ¿Qué harías si…?

  • ¿Cuál de estas decisiones sería la correcta?

  • ¿Por qué ocurre este fenómeno?

  • ¿Qué pasaría si cambiáramos esta variable?


Un caso, un problema auténtico, una pregunta provocadora o incluso una situación contradictoria pueden generar una necesidad de conocer la respuesta. La diferencia parece pequeña, pero cambia la experiencia, porque en lugar de simplemente recibir información, el estudiante comienza buscando una explicación.


3. Diseño Universal para el Aprendizaje: reducir barreras desde el principio. ENEPID también incorpora el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), algo particularmente relevante en entornos digitales. En eLearning, esto implica preguntarnos si ofrecemos diferentes maneras de acceder a la información, participar en la experiencia y demostrar el aprendizaje.


Por ejemplo: un video debería contar con subtítulos y, cuando corresponda, transcripción; las imágenes relevantes necesitan texto alternativo; los documentos deben ser accesibles; la navegación debería ser clara y consistente; y, cuando el objetivo lo permita, podemos ofrecer diferentes alternativas para demostrar una competencia. No se trata de diseñar un curso diferente para cada estudiante. Se trata de reducir barreras antes de que aparezcan.


4. Emoción: no significa convertir todo en entretenimiento. La relación entre emoción y aprendizaje suele ser uno de los temas más mencionados en neuroeducación. Sin embargo, esto no significa que cada lección deba ser divertida o espectacular. En eLearning, el componente emocional también está relacionado con elementos mucho más sencillos:


  • que el estudiante comprenda por qué el contenido es importante;
  • que las instrucciones sean claras;
  • que sepa cómo será evaluado;
  • que pueda equivocarse durante la práctica sin recibir inmediatamente una penalización;
  • y que perciba que puede progresar.


Un curso desorganizado también genera emociones. Solo que probablemente no son las que deseamos.


 5. Funciones ejecutivas: aprender también implica decidir. Si todas las actividades de un curso consisten en leer información y seleccionar una respuesta correcta, estamos utilizando una parte limitada de las posibilidades cognitivas del estudiante.


Podemos diseñar experiencias que requieran: analizar, comparar, organizar, planificar, tomar decisiones, evaluar alternativas, justificar una respuesta, y monitorear el propio desempeño. Por ejemplo, en vez de preguntar: ¿Cuál es la definición correcta de este concepto?, podríamos presentar una situación y preguntar: ¿Qué decisión tomarías en este caso y por qué? El contenido es importante, pero también lo es  lo que le pedimos al estudiante que haga cognitivamente con ese contenido.


6. Memoria: aprender no es volver a leer. Otro aspecto especialmente importante de ENEPID es la memoria. En muchos cursos en línea explicamos un concepto una vez, lo evaluamos y nunca volvemos a utilizarlo. Pero aprender requiere recuperar información. Por eso resulta útil incorporar oportunidades para que el estudiante recuerde activamente lo aprendido.


Algunas estrategias sencillas incluyen:


  • preguntas breves de recuperación;
  • repasos acumulativos;
  • casos que reutilicen conceptos de módulos anteriores;
  • actividades de autoevaluación;
  • preguntas al comenzar una nueva unidad sobre lo estudiado previamente.


Releer puede generar familiaridad. Recuperar información exige aprendizaje activo.


7. Neuroaprendizaje: pasar del consumo a la acción. Quizás una de las preguntas más importantes que podemos hacer al revisar un curso es: ¿Qué porcentaje de la experiencia consiste en consumir información y cuánto exige realmente hacer algo con ella? Leer y observar videos forman parte del aprendizaje. El problema aparece cuando constituyen prácticamente toda la experiencia.


Podemos incorporar: casos, simulaciones, problemas, proyectos, escenarios, clasificaciones, comparaciones, decisiones, prácticas guiadas, y aplicaciones a contextos reales. Un buen diseño eLearning debería llevar progresivamente al estudiante desde: comprender → practicar → aplicar → transferir.


8. El rol del docente también cambia. En educación en línea, el profesor no tiene que desaparecer. Pero su función puede evolucionar desde ser principalmente transmisor de contenido hacia convertirse en mediador del aprendizaje. Esto implica seleccionar recursos, formular preguntas, diseñar experiencias, ofrecer retroalimentación y ayudar al estudiante a conectar conceptos. Incluso en un curso autodirigido, parte de esa mediación puede estar incorporada dentro del propio diseño instruccional.


Una buena explicación contextual, una retroalimentación automatizada bien escrita o un ejemplo trabajado también pueden cumplir una función de acompañamiento.


9. Evaluar para aprender. ENEPID incluye además la evaluación como parte del proceso neuroeducativo. La evaluación no debería aparecer únicamente al final para asignar una puntuación. También puede funcionar como una oportunidad para aprender.


Por ejemplo: 


  • un quiz puede ofrecer retroalimentación;
  • una actividad puede permitir varios intentos;
  • un proyecto puede desarrollarse mediante etapas;
  • una autoevaluación puede ayudar a identificar áreas de dificultad;
  • y un caso puede permitir practicar antes de enfrentarse a una evaluación formal.


Cuando la evaluación solamente clasifica, perdemos una oportunidad. Cuando también informa y orienta, se convierte en parte del aprendizaje.


10. Periodos de atención: segmentar sin convertirlo en una regla rígida. Uno de los errores frecuentes en neuroeducación es convertir tendencias generales en números universales. No existe una duración perfecta para todos los videos, todas las lecturas o todas las personas. La pregunta más útil es otra: ¿Este recurso tiene la duración y complejidad necesarias para cumplir su propósito sin añadir carga innecesaria?


En algunos casos un video de tres minutos será suficiente. En otros, uno de quince minutos puede estar perfectamente justificado. Lo importante es segmentar de manera lógica, ofrecer pausas naturales y evitar presentar grandes bloques de información simplemente porque técnicamente podemos hacerlo.


11. Planificar la experiencia completa. La última dimensión de ENEPID integra buena parte de los elementos anteriores dentro de la planificación. Para el diseño instruccional, esto supone una idea fundamental, la neuroeducación no debería aparecer al final como una decoración del curso. Debe estar presente desde la planificación. 


Cuando diseñamos un módulo podemos preguntarnos:


  • ¿cómo voy a activar conocimientos previos?
  • ¿cómo despertaré interés?
  • ¿qué información necesita realmente el estudiante?
  • ¿qué práctica realizará?
  • ¿cómo recibirá retroalimentación?
  • ¿cómo recuperará posteriormente lo aprendido?
  • ¿cómo demostrará que puede aplicarlo?


Cuando estas decisiones se toman desde el inicio, la tecnología deja de dirigir el diseño. La pedagogía/andragogía vuelve a ocupar el centro.


ENEPID puede convertirse en un punto de partida interesante para procesos de evaluación de la calidad en diseño instruccional. No para otorgar una etiqueta de “curso neuroeducativo”, sino para identificar oportunidades de mejora.


Una precaución necesaria


Utilizar neuroeducación en diseño instruccional también exige pensamiento crítico. No todo lo que comienza con la palabra “neuro” tiene necesariamente respaldo científico. Debemos tener especial cuidado con ideas como los estilos de aprendizaje rígidos, la clasificación entre estudiantes de hemisferio derecho e izquierdo o las reglas universales sobre cuánto tiempo puede prestar atención una persona.


La neuroeducación puede aportar perspectivas interesantes, pero siempre debe dialogar con otras áreas: ciencias del aprendizaje, psicología cognitiva, diseño instruccional, accesibilidad, DUA, evaluación y tecnología educativa. No necesitamos diseñar cursos “para el cerebro”. Todo aprendizaje ocurre en el cerebro. Lo que necesitamos es diseñar mejores condiciones para que las personas aprendan. Y quizás esa sea una de las contribuciones más interesantes que podemos extraer de ENEPID para el diseño de eLearning.


Referencia


Díaz-Cabriales, A. (2023). Escala neuroeducativa para la Planeación y la Intervención Didáctica (ENEPID): Test para el nivel neuroeducativo. JONED. Journal of Neuroeducation, 3(2), 93–105. https://doi.org/10.1344/joned.v3i2.40828



Foto de Yahaira Torres de frente vistiendo una camisa azul

Dra. Yahaira Torres Rivera

Catedrática Auxiliar y Directora de Educación a Distancia, en el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico. Cuenta con más de 22 años experiencia en el sector educativo. Como docente cuenta con experiencia en las disciplinas de diseño instruccional, educación a distancia, diseño gráfico, pedagogía, andragogía, Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), aprendizaje activo, entre otros temas. Ofrece servicios de asesoría a empresas e instituciones educativas sobre temas relacionados a la creación de cursos y academias Online. Cuenta con un Doctorado en Educación, con especialidad en Currículo y Enseñanza, subespecialidad en Tecnologías del aprendizaje, enfocado en Educación a Distancia. También, una maestría en Artes del Diseño Gráfico Digital. Además, ha completado exitosamente otras certificaciones profesionales sobre Enseñanza en Línea, Neuroeducación, Fundamentos de Gerencia de Proyectos, Quality Matters, entre otras.


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